viernes, 3 de octubre de 2014

EL ÁNGEL QUE SUEÑO

Sonia estaba terminando de guardar sus pertenencias en una caja de cartón que llevaría consigo al asilo de ancianos, su nuevo hogar a partir de mañana. Tenía pocos elementos personales, afortunadamente… sin embargo, quería tomarse el tiempo necesario para seleccionar los que conservaría, acariciando con su mirada los recuerdos que cada uno le traía.

Un paquete de viejas cartas amarillentas asomó en un destartalado baúl, atadas con una cinta de raso deslucida, que otrora fuera suave y sedosa. Sonia la desató con suma lentitud y dejó caer ese abanico de momentos grabados en su retentiva desde hacía casi medio siglo… minutos encantados que le habían devuelto el brillo a su mirada, que le habían transmitido un dulce calor, que mantenían viva su esperanza en el amor.

Eran cartas que habían atravesado océanos y mundos distantes, compartidas con un antiguo amigo de su familia, de nombre Javier, a quien ella no había llegado a conocer en persona. Pero su alma -¡oh, sí!-… el alma de Javier había quedado atrapada entre bellas y amables frases que habían hecho suspirar a Sonia en su juventud y la habían enamorado.

Con una lágrima escapando del rabillo de su ojo, releyó fragmentos de esas amadas palabras, con un palpitar añorado que volvía a agitar su pecho cansado y doliente. Recordó entonces un poema que ella le había dedicado antes de enterarse de su muerte… poema que jamás pudo llegar a destino, y lo recitó en voz alta rescatándolo de los confines de su memoria…



Mi dulce amigo, mi ángel tierno,
amor que habitas en mi mente,
conquistarte por siempre quisiera
aunque a mi lado hoy no pueda tenerte…
¿Cómo te diré que de pena muero
cada día por pensarte así…
… pensamiento que transmuta
mi amor en dulce sufrimiento?
Eres el ángel que vela mis sueños,
el que endulza mis momentos
fusionado a mi pensamiento.
Quiero ser tu hada misteriosa,
quiero que me imagines, así…
así como yo te pienso.
Dulce y tierno,
amoroso lucero
que ilumina mi andar
cada día nuevo.
No me conoces… pero te siento…
No te conozco… pero te quiero…
Por ti desovillaré distancias,
atravesaré océanos,
imaginándote mío…
Por ti desafiaré el poder del viento
sólo para decir “Te quiero”.





(Cuento publicado en Relato Completo, Relato Comansi, allá por el 2009, y transmitido hace unos momentos en el programa radial "Sueños de Luna", por Radio Natura Bariloche)