miércoles, 22 de mayo de 2013

MIL AMANECERES


Ya son mil amaneceres
sucediéndose las horas,
encaneciendo los días,
con la piel en carne viva,
con su cama fría y sola.

Ya son mil amaneceres
encajonando recuerdos
que sacuden polvo y vida
y acompañan su partida
más allá del desencuentro.

Ya son mil amaneceres
reinventando nuevos sueños,
suicidando los temores
y abriendo su pecho herido
que, desnudo y decidido
expele vanos dolores.

Y esos mil amaneceres
con la luz de sus auroras
colmándola de caricias
la envolvieron con fragancias,
con exquisita prestancia,
ilusión que no declina.